En nuestro Instituto estamos rodeados de artistas, como demuestran los doce números publicados de La Buhardilla, la revista donde profesores y alumnos hemos ido publicando nuestros pinitos literarios y artísticos. En nuestra revista siempre ha destacado la sección dedicada a los profesores que se jubilaban, y en ella hemos publicado textos variados en homenaje a esos profesores que terminaban su labor educativa después de tantos años de trabajo en el aula. En espera de otro número de la revista, publicamos ahora los poemas que algunos profesores han dedicado a sus compañeros en las últimas jubilaciones.
Poemas para los profesores jubilados (pdf 345.0 KiB)
Soneto
(A Mari Luz de la Hoz)
(El poeta alaba a cierta dama y ruega que no se vaya, pues con su presencia dinamizó la vida del centro, promoviendo y realizando infinidad de tareas. Hay que señalar que este soneto ha recibido acerbas críticas por su irregular acentuación, facilón conceptismo y alambicado final.)
Como un maná llegaste destinada
donde la luz más falta nos hacía
y fuiste Mar y Luz y Norte y Guía,
plácido albor y fresca bocanada;
Tiniebla, pues, cedió ya resignada,
legando al fin su sitio al nuevo día
y fuiste tú la nueva Monarquía,
reina de Luz, brillando iluminada.
En deuda, pues, desde que tú llegaste
hallámonos por lo que nos trajiste:
la colosal labor que realizaste;
quédate, en fin, dando lo que nos diste,
no nos devuelvas lo que nos quitaste,
o todos lloraremos lo que hiciste.
Jesús Saiz
A Joaquín Miguel
Jugando a la antigua usanza
de adivinar de quién hablo
habéis de hallar el vocablo,
tengo en ello confianza.
De muy sereno semblante,
hombre sobrio, castellano,
gana al Rey de campechano
y a ZP en el talante.
Es matemático agudo,
recto, llano, que no obtuso,
un profesor multiuso,
un maestro pistonudo.
Si de polinomios raros
o de ecuaciones se trata,
da solución inmediata
sin esfuerzo, sin cansaros.
En ningún charco se mete,
pero siempre el hombro arrima,
él nunca se desanima.
Resuelve en un periquete.
Gústale el sano deporte,
en fútbol especialista,
es confeso madridista
no del fondo sur, del norte.
Y aquí termina este juego,
de adivina adivinanza.
En vos sí tengo esperanza:
Decidme el nombre, os lo ruego.
Jesús A. Peñas, diciembre 2011
A Salvador Peña
Hijo del Sur, entusiasta del Oriente,
amante de las luces con que ellos nos obsequian:
La incipiente, por su galanteo anaranjado;
la cenital, por su conquistada plenitud.
Ved aquí al hombre curtido
en líneas que se escapan de su mano.
Breves, fugaces, brillantes, como un haiku.
Helo aquí alejando infortunios,
distrayendo apuros.
Renacentista y quijotesco en la vida,
hospitalario y generoso en la palabra.
Mirad sus dedos regocijados,
tan sabios en los sones
de la mar y la campiña.
Esparcidos por el aire los jirones
de lamentos y quejíos,
de pasiones y amoríos,
de prisioneros quebrantos.
Que el futuro te depare,
mi querido Salvador
una ventura insultante,
desplegada al sol, velas al viento.
¡Y tú, ataviado de luces, sonidos, color…!
Hijo del Sur, entusiasta del Oriente.
Jesús A. Peñas, junio 2011
Vete libre, guerrero
(A Salvador Peña)
Despedida a un amigo
Montañas verdes tras las murallas del norte.
Un río cristalino al este de la ciudad.
Aquí nos separamos, y una hoja mustia, solitaria,
flotará mil leguas sobre el agua.
Nubes vaporosas, corazón de viajero.
Puesta de sol, separación de viejos amigos.
Te alejas. Nos decimos adiós con las manos.
Tristes relinchan nuestros caballos.
(De Li-Po, traducido por Chen Guojian)
(A la manera de Li-Po)
Los caballos relinchan mientras vas alejándote
y el sol busca guarida donde pasar la noche.
Tu silueta destaca con el rojo de fondo
y te vas altanero, como te corresponde
después de haber sembrado la tierra que pisamos
y de haber esparcido destellos y colores.
¿Adónde irás, viajero, bajo la media luna,
sin rumbo definido, dejando atrás las torres
de la hermosa ciudad donde bellas mujeres
te lloran y te anhelan junto a sus mustias flores,
y donde los guerreros se emborrachan de vino
temiendo que los muros del orbe se desplomen?
Vete libre, guerrero. Las montañas te abrazan
mientras te vas perdiendo con el rojo horizonte.
Alejandro Valero, junio de 2011



Cuánto arte, compañeros!
Bss.
Qué detalle compañeros, seguro que les encanta a nuestros jubilados.
Debe ser como un imán porque qué cantidad de profes artistas están y han pasado por este instituto.
Un abrazo para todos.
begoña
¡Menudo nivelazo tienen nuestros profes!. Para que luego digan de la pública. Sois todos unos artistas.