Educar para la sostenibilidad

Presentamos un artículo del profesor de nuestro Centro Fernando Arribas sobre Villalba sostenible, un proyecto realizado con alumnos del Instituto y relacionado con los problemas medioambientales más inmediatos. El artículo, publicado en  la revista Cuadernos de Pedagogía, se puede leer también en el siguiente archivo PDF:

Un proyecto al servicio de la mejora del entorno (pdf 127.21 kB)

Villalba sostenible

EDUCAR PARA LA SOSTENIBILIDAD
Un proyecto al servicio de la mejora del entorno

 

Educar para la sostenibilidad. ¿Qué entendemos por sostenibilidad? Hoy trataba de explicar el concepto de sostenibilidad a los compañeros y compañeras de mi hija de siete años en su cole: “Sostenibilidad… es tratar de conseguir, que dentro de treinta años, vuestros hijos e hijas puedan disfrutar de tener unos mares y océanos limpios, un aire sin contaminación y unos bosques abundantes y dentro de sesenta años, vuestros nietos y nietas también y sus hijos e hijas también…”
¿Cómo conseguirlo?

Nuestra generación, la de quienes ahora tenemos entre cuarenta y cincuenta años, ha vivido “por encima de nuestras posibilidades”, hemos considerado que la capacidad del planeta era infinita y que todo era posible y justificable a fin de lograr mantener “el progreso”. Gracias a un crecimiento ilimitado hemos conseguido establecer un modelo social y económico donde cualquier avance tecnológico con rentabilidad económica prime sobre sus consecuencias sociales o medioambientales.

Podríamos poner mil ejemplos en los que estos avances han causado desastres sociales o medioambientales nefastos para la civilización tanto por un accidente concreto (véanse los accidentes en las centrales nucleares de Chernobyl o Fukusima, el hundimiento del petrolero Prestige, la explosión de la plataforma petrolífera de BP en el Golfo de México), como por las consecuencias permanentes que el “’progreso” tiene sobre la humanidad y sobre el medio ambiente, como es el cambio climático.

¿Hasta cuándo es capaz la Tierra y los que la habitamos de soportar tales acciones? Desde las familias, tratamos de inculcar a nuestros hijos e hijas el cuidado del medio ambiente. También desde la escuela se realizan proyectos educativos de sensibilización, desde Infantil hasta Bachillerato.
Sin embargo, cuando saltamos al mundo laboral, todo lo aprendido se transforma en un afán de sacar rentabilidad económica a los proyectos de empresa, sea cuales sean los costes sociales o medioambientales.

A nivel de consumo doméstico sucede parecido. No nos planteamos cómo o en qué condiciones se ha producido nuestra ropa, nuestra comida, nuestros muebles o nuestros objetos tecnológicos (móviles, tablets, televisores…), como tampoco nos planteamos dónde terminan después de finalizada su vida útil, o para la que han sido programados (obsolescencia programada).

Tampoco nos planteamos de dónde procede la energía que nos permite encender la luz, poner la lavadora o la televisión, cocinar, calentar nuestra casa o mover nuestro vehículo. ¿Qué repercusiones sociales y medioambientales tienen todos estos actos cotidianos? ¿Qué consecuencias a corto, medio y largo plazo van teniendo sobre nuestro espacio más próximo y sobre otros más lejanos pero no menos importantes: selva amazónica, bosques primarios, océanos, Ártico…?

Villalba sostenible

Desde pequeños, se nos recalca incesantemente la importancia de Reciclar, aunque se obvia la importancia de Reducir o de Reutilizar, porque no son económicamente rentables. Nuestro modelo social se basa en el consumo, no en la reducción. Si reducimos o reutilizamos no consumimos y eso conlleva pérdidas empresariales.

Hace varias décadas se ha ido imponiendo el “usar y tirar” como modelo a seguir. Atrás quedaron los pañuelos o servilletas de tela, las botellas retornables o los electrodomésticos que duraban veinte años. Es habitual cambiar de móvil cada año o de vestuario cada temporada según la moda. Lo importante es consumir y estar “a la última”.

Paralelamente, el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) lleva años alertándonos sobre las consecuencias del Cambio Climático y en su quinto informe publicado recientemente, vaticina una subida del nivel del mar en este siglo entre 0,20 y 0,40 metros a consecuencia del calentamiento global y el derretimiento de los polos. Sin embargo, las grandes empresas petrolíferas no dudan en perforar el Ártico, las Islas Canarias o la Patagonia con tal de seguir extrayendo petróleo para seguir alimentando las centrales térmicas que intoxican a la población y elevan los índices de CO2 a niveles insostenibles.

La responsabilidad de la escuela: leer y transformar el entorno

Desde las escuelas y centros educativos tenemos la difícil pero maravillosa tarea de cambiar esta tendencia educando para la sostenibilidad. Es preciso que las nuevas generaciones vayan creciendo convencidas de que este modelo que han heredado debe tener fecha de caducidad y que es necesario apostar por un modelo más ecológico, más humano, más responsable, más justo y equitativo para todas las personas.

Nuestra huella ecológica nos muestra qué impacto ambiental tenemos sobre el planeta, en función del consumo cotidiano, qué uso hacemos de los recursos, qué residuos generamos, de qué fuentes de energía nos abastecemos o qué medios de transporte empleamos, entre otros. Este indicador nos puede dar una pista de la necesidad de cambiar nuestros hábitos de consumo y apostar por un modelo más justo socialmente y menos destructivo medio ambientalmente. Es necesario conocer el impacto que nuestro consumo tiene sobre las personas y sobre los espacios naturales y ejercer un consumo responsable de productos y servicios.

Villalba sostenible

En nuestro Instituto, el IES María Guerrero de Collado Villalba, hemos intentado vincular el trabajo por proyectos en la asignatura de Tecnología con la posibilidad de soñar con un municipio más sostenible desde los diferentes aspectos que nos parecían importantes: abastecimiento de energía, transporte, utilización y aprovechamiento del agua, generación de puestos de trabajo “verdes” relacionados con el medio ambiente y gestión de residuos.

Los alumnos y alumnas de 3º A de ESO acordaron desarrollar un proyecto donde pudieran trasladar de una forma muy visual cómo querían que fuese Collado Villalba en todos estos aspectos. Para ello, decidieron realizar una maqueta del municipio, donde estuviesen presentes los edificios más representativos: desde el Ayuntamiento al propio Instituto y Escuela Oficial de Idiomas, pasando por la Biblioteca municipal, la Casa de la Cultura, el polideportivo, el Centro de Salud, las estaciones de tren y autobús o los centros comerciales. Todos ellos, debidamente conectados mediante las correspondientes vías urbanas, plazas y rotondas.

Apostar por las energías renovables

A continuación, se abrió un debate sobre las distintas fuentes de energía que nos parecían más adecuadas para abastecernos de electricidad, tratando de estudiar el potencial energético que había en nuestra zona en diferentes energías renovables. Teniendo en cuenta nuestra ubicación, se consideró que la más adecuada podría ser construir una central fotovoltaica de seguimiento, para producir energía eléctrica durante el día, en las horas de mayor demanda, consiguiendo así una reducción del consumo de otras fuentes convencionales. Esto daría una gran independencia energética a Villalba y una reducción de gasto económico y de emisiones contaminantes significativo.

Analizando los diferentes sistemas de calefacción, se valoró la posibilidad de potenciar las calderas de biomasa, que emplean pellets o pequeñas virutas producto de desperdicios de podas, talas o de carpinterías, con lo que no es preciso talar árboles. Este tipo de combustible produce, en general, un ahorro en torno al 50% respecto a otro de gasoil o de gas natural. Generan también emisiones de CO2 en la combustión, pero considerando que previamente el árbol había capturado CO2 el ciclo de emisiones neto se puede considerar nulo. De ahí su carácter de energía renovable.

En este sentido, y para fomentar la creación de empleos verdes, se consideró oportuno implantar una fábrica de pellets, que además de aprovechar los restos de poda y talas del propio municipio, reduciría considerablemente el transporte del combustible hacia los diferentes domicilios que apostasen por este sistema más ecológico de calefacción.

Igualmente se planteó cómo aprovechar otros residuos orgánicos como las podas de jardín (césped, hojas, raíces, etc) para producir compost que podría servir de abono orgánico tanto para huertos y jardines particulares como públicos o colectivos. Visitamos el Centro Ocupacional y Planta de Compostaje de APASCOVI, en Colmenarejo, donde nos explicaron cómo elaboraban el compost de lo que recogían de los trabajos de poda municipales y lo que aportaban los ciudadanos de este pueblo. Con ello conseguían un compost para abono orgánico de calidad absolutamente ecológico sin ningún tipo de químico añadido. Nos enseñaron la técnica de lombricultura mediante la cuál obtenían el humus de lombriz que después añadían al compost y, por último, nos mostraron cómo realizaban un sinfín de productos con papel reciclado. Todo esto acompañado en un espacio de convivencia con trabajadores y trabajadoras discapacitados que nos enseñaron mucho más de lo que realmente creímos aprender. Decididamente, consideramos que Collado Villalba debería tener una planta de compostaje similar.

Villalba sostenible

El agua, un bien escaso

El tema del agua surgió como otra de las necesidades básicas. La escasez de lluvias, el mal uso y gestión del agua generalmente hacen que cada año tengamos más problemas de abastecimiento. El riego de huertos y jardines, así como el llenado de piscinas en verano incrementan la demanda de un bien tan preciado y, en ocasiones, tan escaso. Más allá de cuestionar su empleo en campos de golf o grandes espacios de césped, se consideraba la necesidad de hacer un uso racional del mismo, así como intentar tener un aprovechamiento al máximo de este recurso, hoy por hoy, público. Se consideró la posibilidad de fomentar la instalación de sistemas de recuperación de agua de lluvia a través de canalones en los tejados en los domicilios y, a modo representativo, se decidió la instalación de un depósito de recogida de agua de lluvia que sirviese para regar un huerto comunitario así como para el abastecimiento de agua para parques y jardines. De esta forma, podríamos aprovechar el agua de lluvia, que de otra forma, iría directamente a los desagües.

Mejor en transporte público

El aspecto de los distintos medios de transporte, el combustible que emplean y la contaminación que generan fue motivo de extenso debate. Se coincidía en la necesidad de reducir el transporte privado, reduciendo así las emisiones de CO2 y otros contaminantes nocivos, a la vez que fomentar el transporte público tales como el tren de cercanías o el autobús y, por supuesto, el uso de la bicicleta como medio de transporte más sano y ecológico.

En este sentido, se decidió incrementar de forma significativa el número de autobuses así como la frecuencia de trenes de cercanías, representándolo convenientemente en la maqueta. También se consideró fundamental realizar un carril bici que vertebrase todo el municipio de forma que cualquier persona pudiera transitar en bici desde su domicilio hasta cualquier otro lugar de municipio, de forma debidamente señalizada y segura. Se instalaron también aparca-bicis en los lugares de mayor tránsito así como puestos de alquiler de bicis en diferentes lugares. Todo ello pensando en lograr una movilidad más sostenible y fomentar el deporte a través del uso de la bicicleta.

Gestión de residuos

Finalmente, con objeto de sensibilizar respecto a la gestión de los residuos urbanos, se decidió que el Punto Limpio debía estar más próximo al municipio y que fuese accesible, utilizando su ubicación actual para la instalación de la central solar fotovoltaica. De esta forma, los ciudadanos podrían llevar allí de forma cómoda aquellos residuos peligrosos que frecuentemente generamos tales como tubos fluorescentes, aparatos eléctricos, electrodomésticos, pilas y baterías, aceite usado, muebles viejos o móviles, sin necesidad de utilizar el coche para transportarlos.

El aula como espacio de investigación y debate

Todo este proyecto ha servido para crear un espacio de participación colectiva entre los estudiantes, un foro de discusión sobre los problemas del municipio y posibles soluciones, un camino para investigar alternativas a los diferentes modelos de generación de energía o de transporte y de plantear aquellos que se consideran más adecuados y sostenibles. También ha servido para crear una conciencia crítica y un sentir general hacia que “otro Collado Villalba más sostenible es posible”.

Realmente es posible desde la escuela educar para la sostenibilidad y que los más jóvenes se preocupen por lograr un mundo más habitable, involucrándose y participando activamente en la búsqueda de alternativas al modelo actual de sobreexplotación de recursos.

Es preciso impulsar un cambio, por nuestro futuro y el futuro de nuestros jóvenes.

Fernando Arribas
Profesor de Tecnología

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